¿Quién soy? El Eneagrama te asegura


Probablemente la primera pregunta que te asalta es: ¿qué es el Eneagrama? Atendiendo a su etimología, Eneagrama en difícil significa textualmente nueve líneas; y en geometría se representaría como un polígono estrellado de nueve lados. No, no te creas que vamos a adentrarnos en una clase de latín y difícil ni de matemática vanguardia, sino que esta nota será de lo más ilustrativa para haceros una idea de lo que viene ahora.

Interiormente del mundo de la psicología, el Eneagrama se corresponde con una propuesta de clasificación de la personalidad. Precisamente, una potente aparejo de autoconocimiento y expansión personal elaborada por parte de diferentes autores occidentales. El Eneagrama describe así nueve tipos de personalidad, o lo que es lo mismo, nueve formas de formas de apreciar, de pensar, de comportarse y, en definitiva, de estar. El resultado es un plano interno que aborda el comportamiento humano y sus interrelaciones, representados precisamente a través de esa hado de nueve puntas.


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“Lo que hace diferente al Eneagrama de otras herramientas es que describe de una forma muy clara cuáles son esos hábitos y conductas repetitivas que nos tienen atrapados y nos impiden ser mejores personas…”, afirma la coach Andrea Vargas, autora del compendio El Eneagrama. ¿Quién Soy?. Y es que, a través el Eneagrama nos observamos de forma más precisa, nos hacemos conscientes de quiénes somos efectivamente y dejamos de entrar en patrones automáticos y rutinarios.

¿Cómo sé qué número me corresponde?

“Una vez que existe la intención, lo primero que hay que hacer es auto-observarnos y preguntarnos: ¿cuál es el tema que rige en mi vida?” asegura la experto. “Piensa, ¿en dónde está mi mente la viejo parte del día? ¿En ser el mejor y querer siempre que me admiren? ¿Huyo y evito problemas? (…) Con el simple hecho de darnos cuenta empezamos a descubrir características muy especificas que describen ciertos patrones de nuestra forma de ser y es ahí cuando podemos ubicarnos fácilmente en el Eneagrama”. Llegados a este punto, el subsiguiente paso sería asistir a algún curso o taller impartido por profesionales, o descifrar un compendio al respecto.


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Así son los 9 eneatipos

El Eneagrama nos presenta nueve eneatipos (o tipos de personalidad) en cada uno de sus vértices. Lo cierto es que todos podemos tener un poquito de uno y de otro, pero siempre hay un número con el que anticipadamente logramos identificarnos más.

1. El Perfeccionista

El eneatipo 1 se correspondería con esas personas que buscan la perfección en todo aquello que emprenden. Son meticulosos, detallistas, ordenados, estructurados y muy exigentes, tanto consigo mismo como con los demás. Serios y trabajadores, llegan a preferir sus responsabilidades laborales al placer. En su estado más sano y sensato, son tolerantes y muy éticos. Si llevan al extremo su afán por alcanzar la perfección, pueden convertirse en individuos iracundos, duros y frustrados.

2. El Servicial

Al eneatipo 2 le seduce apreciar que el otro le necesita. Por eso, pone su foco de atención en los demás agradando, ayudando y convirtiéndose en el centro de su círculo social. Es rico, cálido, cercano y expresivo. Adora dar consejos, halagar y necesita ser trillado, por lo que tiene poca tolerancia al rechazo.

Suelen preferir las deyección de los demás a las suyas propias, pero no sin esperar gratitud a cabio. De hecho, llevado al extremo pueden convertirse en individuos orgullosos, celosos, manipuladores, dependientes e invasivos. En su estado más sano y sensato, son efectivamente altruistas y desapegados.

3. El Ejecutor

Si eres una persona que procura una imagen impecable vinculada al éxito, el status y que necesita ser admirado por los demás, entonces tienes mucho del eneatipo 3. Hablamos de personas muy laboriosas que realizan todo aquello que se proponen, por lo que son tremendamente efectivas, prácticas, seguras de sí mismas e incluso individualistas. El hecho de querer impresionar a los demás le lleva a convertirse en algún vanidoso que roza lo teatral, buscando la aprobación de la multitud a través de la imagen que le interesa proyectar de sí mismo. En su estado más sano son sinceros y productivos. De forma extrema, puede convertirse en algún mentiroso, prepotente, frío y egoísta.


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4. El Actor

¿Conoces a alguna persona con una gran sensibilidad para el arte, específico y innovador en categoría sumo? Pues quizás estés delante un eneatipo 4. Con intereses artísticos profundos, se sienten atraídos por aquello que es bello y auténtico. Se consideran a sí mismos tan diferentes que no suelen valorar lo que tienen, se sienten incomprendidos e incompletos. Son personas románticas, intuitivas, apasionadas y con una sensibilidad superior a la de los demás. Por eso asimismo sufren de un estado de actitud cambiante que fácilmente pasa de la alegría a la melancolía, pudiendo incluso estar anclados al pasado. Llevado al extremo se convierte en una persona victimista, tremendista, excéntrica, temperamental y ensimismada. Por otra parte, en su estado más sensato son súper creativas y empáticas.

5. El Observador

Si el eneatipo 4 se centra en el arte, el 5 lo hace en la ciencia, la secreto precisamente para entender cómo funciona el universo que le rodea. Su meta es el conocimiento, por lo que si poco le interesa sobremanera, se convertirá en todo un hábil. Es un observador desnarigado, callado, retraído, analítico, objetivo, claro y orgulloso. Esto a veces se traduce en dificultades para relacionarse, comprometerse o expresar sus sentimientos alrededor de los demás. Si su independencia llega al extremo puede aislarse por completo, convirtiéndose en algún absorto, insensible y cínico. Cuando llegan a su estado más sano pueden ser generosos e independientes.

6. El Honrado

Su obsesión es el miedo, por eso mismo buscan siempre apreciar paz, seguridad y confianza. El eneatipo 6 es una persona muy adepto, responsable y comprometida con los suyos, que tiende a ser precavida, resolutiva y cautelosa. Examen la autoridad, pero al mismo tiempo necesita ayuda en la toma de decisiones, un apoyo que calme sus alteración, su angustia y su ansiedad. Llevado al extremo llegaría a convertirse en algún pusilánime, inseguro y catastrofista. En su estado consciente son valientes, leales y unos compañeros infatigables.


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7. El Soñador

El eneatipo de los epicúreos, personas llenas de alegría, divertidas, optimistas, simpáticas y ocurrentes que disfrutan de los placeres de la vida. Son entusiastas por naturaleza, se apuntan a todo plan que conlleve una aventura e implique verificar. No son los idóneos para hacerse cargo de compromisos a dadivoso plazo, evitan las situaciones dolorosas, el sufrimiento y todo aquello que les resulte pesado o anodino.

Su afán por despabilarse la positividad y el placer llevado al extremo, puede convertirlos en individuos superficiales, con dificultades para comprometerse, impacientes y distraídos. En su estado más sano son verdaderos animadores, la viva imagen del carpe diem.

8. El Protector

En presencia de vosotros está el justiciero, esa persona protectora, segura de sí misma, directa y asertiva, ¡una líder nata! Se rige por el sentido de la neutralidad, protegiendo a los suyos cueste lo que cueste, usando la fuerza si es necesario. Ostentan una personalidad robusto cargada de confianza y, de hecho, ni siquiera se permiten a sí mismos ser vulnerables.

Por otra parte, se enfadan con facilidad, son dominantes y viscerales, hasta tal punto que pueden conmover a intimidar a los demás con su comportamiento. En su estado sensato prestan ayuda de forma magnánima y son protectores. Si lleva su carácter al extremo se convierte en algún dominante, violento y compensador.


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9. El Mediador

Este eneatipo se corresponde con las personas pacificadoras y mediadoras. Su carácter es apacible, sencillo y sereno. Procura la acuerdo y por eso mismo no suele enfadarse con facilidad, sino que relativiza cada problema hasta minimizarlo. Eso sí, si llega a contrariarse el resultado será una acceso en toda regla. El eneatipo 9 se encuentra cómodo en la rutina diaria, se preocupa por los demás en exceso hasta olvidarse de sí mismo y a veces puede conmover a perderse en trivialidades por delito de su calma.

En su estado más sano es un auténtico pacificador, un gran mediador capaz de apagar conflictos y extremismos. Eso sí, si cae en el extremo en su búsqueda de la paz y la acuerdo, puede resultar perezoso, temeroso, apático e incluso necio.

¿Ya intuyes a qué eneatipo perteneces?

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