Perder a tu perro puede ser más doloroso que perder a una persona


Quienes tienen una mascota saben que más que un animal, es parte de la familia. Están con nosotras en las buenas y las malas, nos dan la bienvenida cuando llegamos a casa, nos cuidan e incluso nos obligan a hacer un poco de deporte. Todo es provecho. Sin secuestro, toda esa alegría se convierte en dolor cuando fallecen. Y es que la desaparición de nuestra mascota es (casi) igual de dolorosa que la homicidio de un ser querido. Y no, no estamos exagerando.

Según Evolution and Human Behavior la homicidio de nuestro perro es aún más dolorosa que la de cualquier conocido o ser querido. El procedimiento que se llevaba a límite cuando sucede un muerte es diferente entre humanos y animales, y el estudio asegura que el daño y conmoción psicológica que provoca la pérdida de una mascota puede venir a ser muy desgarradora y dolorosa.

Cuando un ser querido muere sus familiares realizan una serie de actividades que le permiten despedirse del fallecido (vela, entierro, etc), en cambio este ritual no sucede cuando fallece nuestra mascota, por lo que los amos no pueden sobrevenir por un proceso de duelo para exceder ese hueco, hecho que hace que el cerebro perciba incompresible el acto al no despedirnos de nuestro compañero inseparable.

Dos estudios realizados por el radio de Psicología de la Universidad de Nuevo México y del área de Ciencias Animales de la Universidad de Hawai aseguran que 85% de los seres humanos han sufrido más por el fallecimiento de su perro y este dolor puede prolongarse durante más de seis meses.

Para poder exceder este trago amargo los psicólogos recomiendan realizar ciertas acciones para afrontar la pérdida:

No reprimir tus sentimientos.

Expresa tu percibir y tristeza.

Es importante que te despidas de él, así comprendes de mejor modo que ya no te acompañará más.

Hazte voluntario en algún centro de rescate de perros, ahí convivirás con más cachorros, y una vez superado el duelo quizá te animas a adoptar a una nueva mascota.

Lo más importante, no te culpes por lo sucedido, no eres el culpable, las circunstancias así se dieron y es el ciclo de la vida.

La psicóloga Julie Axelrod ha señalado que la pérdida de un perro es tan dolorosa porque sus dueños no solo están perdiendo al animal, sino a una fuente de coito incondicional, un compañero esencial que ofrece seguridad y tranquilidad e incluso un protegido al que se ha tutelado como a un inmaduro.



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